Frente a la energía de fisión, que fue la primera en conocerse y dominarse, la gran alternativa de futuro es la fusión nuclear, que resulta ser una fuente inagotable, ya que se basa en el agua, un recurso abundante, barato y limpio.

La fusión nuclear se basa en la energía que se libera de la unión entre los átomos. Concretamente en la fusión intervienen dos isótopos del hidrógeno: el tritio y el deuterio. Se utilizan estos isótopos pues para que se produzca la fusión de los átomos -su unión- es necesario que sus núcleos tengan la mínima fuerza de repulsión, y esto se logra precisamente con los átomos más ligeros, los de hidrógeno, que sólo tienen un protón en su núcleo. En la fisión se requiere todo lo contrario, que los nucleos tengan la máxima repulsión posible, lo que que consigue con átomos con muchos protones.

Un átomo está compuesto por un núcleo, formado por neutrones (sin carga eléctrica y no siempre presentes) y protones(con carga positiva). Además consta de una envoltura electrónica a base de electrones, de carga eléctrica negativa. En la naturaleza todos los átomos son eléctricamente neutros, teniendo igual número de protones que de electrones.

Mientras que la fisión nuclear se conoce y puede controlarse bastante bien, la fusión plantea el un gran inconveniente, que hace que continúe en fase de estudio:

Para que la reacción de fusión sea posible hay que vencer la mencionada repulsión electrostática entre dos núcleos igualmente cargados. Es decir que, al existir núcleos atómicos con igual carga y según el principio de que cargas iguales se repelen, hay que aplicar una gran energía para conseguir la unión de las mismas.

Esto se logra gracias al calor, aplicando temperaturas de millones de grados. El problema referido proviene de la dificultad de encontrar un reactor que aguante esta temperatura.

Dicha temperatura se logra en el interior de una explosión de fisión, que es el comienzo de toda bomba de fusión o bomba H. Con el calor se crea un nuevo estado de la materia, el plasma, en el que se da un absoluto desorden de iones y electrones. Una vez acabada la reacción de fusión nos encontraremos con una esfera expandida con una temperatura de millones de grados en la que vagan los productos de la fusión (litio e isótopos del hidrógeno)

Tal es su velocidad que pueden fundirse unos con otros dando lugar a la reacción de fusión. Esta reacción genera más energía que la anterior y libera gran cantidad de partículas nucleares, pero no es una reacción en cadena, ya que el propio calor que genera hace que las partículas se separen y se expandan en forma de esfera de plasma con una temperatura que tan sólo experimenta el universo de manera natural en muy raras ocasiones (supernova).

De esta forma cada gramo de Hidrogeno produce del orden de 173.000 Kilovatios/hora.

El proceso de fusión a nivel atómico
También se ha hablado de la fusión en frío, para evitar los problemas antedichos. Este sistema, propuesto hace pocos años, supondría un gigantesco avance en este campo.

Desgraciadamente, y como la inversión en los otros dos sistemas ha sido grandísima y costaría mucho dinero cambiar los métodos de investigación a esta nueva vía, aparte de las presiones de los científicos que ahora investigan, que vieron peligrar sus subvenciones, al descubridor de la fusión en frío poco menos que se le lapidó, no volviéndose a oír hablar de él ni de su sistema. Científicos más objetivos consideran que con ello se han perdido al menos 40 ó 50 años en la investigación de la fusión.

Podemos decir con orgullo que España se encuentra en los primeros puestos en cuanto a investigación de la energía de fusión, disponiendo de prestigiosos científicos dedicados a esta materia y con gran reconocimiento internacional.

La reacción de fusión se suele conseguir por la unión del tritio y el deuterio (isótopos del hidrógeno) para conseguir una partícula X (alfa) logrando el calor necesario.

El deuterio se encuentra en un 0`15% en el hidrógeno, y el tritio se extrae del litio, muy abundante en el agua, por lo que no hay problemas en cuanto a estas materias primas.

Comparativamente, la energía de fusión proporciona más energía que la de fisión. Por ejemplo, medio kilo de hidrógeno (muy abundante en la naturaleza, ya que forma parte del agua) produciría unos 35 millones de kilovatios por hora. Por otro lado la fusión no contamina, o al menos, no tanto como la fisión, no existiendo peligro de radioactividad. La fisión por contra, requiere de una materia prima de difícil y costosa extracción.

Recientemente se ha logrado en el reactor español de fusión TJ-II, del CIEMAT, confinar plasma a una temperatura similar a la del sol. El objetivo de este reactor no es conseguir la fusión y generar electricidad, sino estudiar durante los próximos quince años el comportamiento del plasma.

El TJ-II tiene un peso de 60 toneladas y un diámetro de 5 metros, y funciona calentando hidrógeno inyectado en su interior, gracias a una potencia eléctrica de un millón de watios generados.

Hasta el momento se había logrado en 120 ocasiones plasma, durando cada prueba aproximadamente un segundo.

El éxito de este experimento es un paso más en la consecución de la esperada energía de fusión.

Simulación de una reacción de fusión